4 de octubre de 2007
Por: Primera HoraLa historia es pura ficción, aunque para el destinatario del correo electrónico el drama se desarrolla con una claridad que trasciende el sentido común. La estafa, sin embargo, puede culminar con la ruina económica. El esquema fraudulento que se concreta a través de la red atenta contra las finanzas personales de un creciente número de puertorriqueños, según aseguraron ayer representantes de la industria bancaria y del Gobierno federal. La mayoría de las personas engañadas pierden entre $3,000 y $4,000 en la estafa, aunque otros puertorriqueños han enviado a los protagonistas del esquema, que operan en el exterior, más de $15,000. La precaria situación económica que atraviesa el país también parece haber incidido sobre la cantidad de puertorriqueños que son persuadidos a depositar cheques fraudulentos y enviar parte del dinero al estafador antes de que su procedencia pueda ser verificada por la institución bancaria. "Definitivamente hay un incremento notable de casos en Puerto Rico", sostuvo el inspector postal, José Laureano, en una conferencia de prensa celebrada ayer en la Asociación de Bancos de Puerto Rico en la cual se presentó una nueva campaña informativa sobre la nueva modalidad. Las autoridades enfrentan numerosos obstáculos para intentar arrestar a los autores de los correos electrónicos, ya que éstos suelen operar en países con sistemas financieros inestables que permitir ingresos altamente sospechosos en instituciones financieras.Los cheques falsosDesde un país tan lejano como Nigeria los estafadores envían e-mails que prometen, mediante un cheque falso enviado por correo, una cuantía considerable de dinero a cambio de que se ingrese el mismo y se les devuelva una parte del total. Ya sea para hacer un negocio o por haberse enamorado del estafador, entre otras razones aún más insólitas, las víctimas del fraude realizan la transacción. Al aparecer el dinero en su cuenta, la persona procede a devolver parte del monto acordado antes de que el banco pueda verificar la legitimidad de la transacción. Tal y como dispone la reglamentación federal, la institución financiera deposita el dinero, pero es el cliente el que contrae la deuda si el cheque depositado es fraudulento. Cada día hay más personas a nivel mundial que caen en la trampa. Se estima que en Estados Unidos las pérdidas por la estafa alcanzaron los $2,100 millones entre enero y agosto de 2007. Durante el año pasado, en Puerto Rico las instituciones financieras reportaron alrededor de 5,000 instrumentos monetarios fraudulentos que clientes intentaron o llegaron a ingresar en sus cuentas bancarias.Cientos de giros falsosDurante el año, el Servicio Postal ha incautado cerca de 500 giros postales falsificados enviados desde el extranjero como parte del esquema, cuando en años anteriores no se confiscaban más de 30.Las autoridades federales sospechan que los puertorriqueños se están contactando cada vez con más frecuencia a través de páginas cibernéticas como Facebook, en la cual los usuarios en ocasiones colocan algunos detalles personales, como su nombre y residencia, para ser contactados por sus amistades y familiares.La mayoría de las personas estafadas en Puerto Rico colocaron en una página cibernética un artículo para la venta."En Puerto Rico tenemos miles de estos casos y la mayoría de las personas son inocentes. Si algo se ve demasiado bueno, seguramente es un engaño", añadió Laureano. Pero la industria financiera también figura como víctima colateral del esquema ya que muchos de los perjudicados no cuentan con el dinero para repagar la deuda.Los gastos que enfrentan los bancos para recobrar el dinero perdido en ocasiones superan la cantidad perdida en el esquema, según se aseguró.Algunos de estos criminales sostienen ser funcionarios desplazados por un golpe de Estado que necesitan cambiar su fortuna o románticos en búsqueda de una mujer puertorriqueña, pero que también enfrentan problemas para cambiar dinero. Uno de estos últimos, que se hace pasar con el nombre del multimillonario estadounidense Warren Buffett, se describe como un extranjero en Nigeria y promete un rápido encuentro con las destinatarias de sus correos electrónicos.Por los delitos contra las instituciones financieras y la utilización del servicio postal para cometer un delito, los protagonistas de los esquemas podrían enfrentar hasta 30 años de cárcel en una prisión federal. Pero su arresto hasta ahora ha sido difícil. "Es bien importante que los usuarios estén conscientes que el Internet es un lugar público y que cualquiera pude ver su información", sostuvo el director de la División de Protección de activos del Banco Popular, Héctor R. Torres.Para más información sobre este tema, vea la página fakechecks.org.